El límite de 300 Bq/m³ para el radón: ¿por qué es importante?
El radón es un gas radiactivo invisible que se filtra en los hogares desde el subsuelo a través de grietas y representa un riesgo grave para la salud. Proviene de la desintegración del uranio y es la segunda causa de cáncer de pulmón, según la OMS. Por cada aumento de 100 Bq/m³ en su concentración, el riesgo crece un 16%. Libera partículas que dañan el ADN pulmonar. El informe BEIR VI y estudios europeos alertan de los efectos incluso a bajas dosis. La OMS sugiere no superar 100 Bq/m³, aunque en Europa el límite es 300. En EE. UU., la EPA recomienda actuar a partir de 148 Bq/m³.









