El radón es un gas radiactivo natural que se origina en el subsuelo y puede acumularse en el interior de edificios, especialmente en zonas con suelos graníticos. En España, regiones como Galicia, Castilla y León, Extremadura y la Comunidad de Madrid presentan niveles elevados de este gas. La inhalación de radón es la segunda causa de cáncer de pulmón, solo por detrás del tabaco, y representa un problema de salud pública significativo.
Para abordar este riesgo, el Gobierno español aprobó en diciembre de 2022 el Real Decreto 1029/2022, que establece el Reglamento sobre protección de la salud contra los riesgos derivados de la exposición a las radiaciones ionizantes. Este reglamento transpone parcialmente la Directiva 2013/59/Euratom, que insta a los Estados miembros a desarrollar planes de acción para reducir la exposición al radón en interiores. En línea con esta normativa, se ha desarrollado el Plan Nacional contra el Radón, que recoge estrategias y actividades para disminuir el riesgo para la salud de la población.
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha elaborado una cartografía del potencial de radón en España, identificando las zonas donde es más probable encontrar concentraciones elevadas. Según el CSN, el 90% de los edificios en España tienen concentraciones inferiores a 300 Bq/m³, mientras que el 10% restante supera este nivel. Las áreas con mayor potencial de radón se consideran zonas de actuación prioritaria.
Es fundamental que los propietarios de viviendas y responsables de centros de trabajo en estas zonas realicen mediciones de radón para determinar los niveles presentes. La medición es el primer paso para entender la magnitud del problema y tomar decisiones informadas sobre cómo actuar.
Cómo medir el radón en interiores
Existen distintos métodos para medir el radón en interiores, cada uno con sus propias ventajas y limitaciones. Los dispositivos de medición más comunes son:
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Detectores de carbón activado: Se utilizan para mediciones a corto plazo, generalmente entre 2 y 7 días. Son fáciles de usar y relativamente económicos, pero pueden verse afectados por factores como la ventilación o la humedad.
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Dosímetros de trazas nucleares: Son los más recomendados para mediciones a largo plazo (de 2 a 3 meses). Ofrecen resultados más precisos porque promedian la concentración de radón a lo largo del tiempo.
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Medidores electrónicos: Son dispositivos digitales que ofrecen mediciones en tiempo real. Aunque son más costosos, permiten un seguimiento continuo y pueden detectar variaciones diarias y estacionales.
Para garantizar una medición fiable, es recomendable colocar los detectores en las estancias más frecuentadas, como dormitorios y salones, y evitar lugares con ventilación directa o expuestos a corrientes de aire.
Qué hacer si los niveles de radón son altos
Si los niveles de radón superan los 300 Bq/m³, límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la normativa española, se deben tomar medidas para reducir la concentración en el interior del edificio. Algunas soluciones incluyen:
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Mejorar la ventilación: Incrementar la renovación de aire mediante la apertura de ventanas o la instalación de sistemas de ventilación mecánica controlada (VMC).
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Sellado de grietas y fisuras: Sellar las fisuras en suelos y paredes reduce la entrada del gas desde el subsuelo.
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Despresurización del suelo: Consiste en instalar un sistema de extracción debajo de la vivienda para desviar el radón antes de que entre en el edificio.
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Uso de barreras anti-radón: En viviendas de nueva construcción, se pueden incorporar láminas impermeables al radón en los cimientos.
El impacto del radón en la salud
El radón es la segunda causa de cáncer de pulmón en el mundo, después del tabaco. La exposición prolongada a concentraciones elevadas incrementa significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
El riesgo es mayor en fumadores, ya que las partículas radiactivas inhaladas pueden dañar el ADN de las células pulmonares y potenciar los efectos cancerígenos del tabaco. Por ello, la combinación de tabaquismo y exposición al radón es especialmente peligrosa.
Zonas con mayor riesgo de radón en España
Algunas regiones de España tienen un riesgo especialmente alto debido a la composición geológica del terreno. Las comunidades autónomas con mayor concentración de radón son:
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Galicia
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Castilla y León
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Extremadura
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Madrid
Esto se debe a la presencia de suelos graníticos, que emiten mayores cantidades de radón en comparación con otros tipos de suelo.
Legislación sobre el radón en España
El Real Decreto 1029/2022 regula la protección contra la exposición al radón, estableciendo límites y obligaciones para viviendas y lugares de trabajo.
El Código Técnico de la Edificación (CTE) también establece medidas preventivas en construcciones nuevas, como barreras anti-radón y sistemas de ventilación adecuados en zonas de alto riesgo.
Conclusión
Medir y mitigar el radón es clave para proteger la salud pública. Conociendo los niveles de este gas y aplicando soluciones efectivas, podemos reducir su impacto y mejorar la calidad del aire en nuestros hogares y lugares de trabajo.