Ávila es famosa por su muralla y su enorme valor histórico, pero también tiene una característica menos conocida que viene del subsuelo: gran parte de la provincia se asienta sobre una gran masa de granito. Es una roca excelente para construir, sí, pero tiene “letra pequeña”: puede liberar gas radón de forma natural y continua.
Y aquí está el punto clave: como la geología abulense es bastante homogénea, el riesgo de encontrar concentraciones elevadas de radón puede existir en prácticamente cualquier municipio de la provincia.

¿Qué es el radón y por qué es peligroso?
El radón (²²²Rn) es un gas radiactivo natural que aparece cuando se desintegra el uranio presente en la corteza terrestre. Tiene una “trampa” muy seria: es incoloro, inodoro e insípido, así que no lo notas aunque esté dentro de casa.
El problema llega cuando el radón sale del suelo, entra en un edificio y se acumula en espacios cerrados. Al inhalarlo, el gas se desintegra y libera partículas alfa que impactan en el tejido pulmonar. Ese “bombardeo” repetido puede provocar alteraciones celulares y, con el tiempo, aumentar el riesgo de enfermedad.
La evidencia científica es clara: el radón es la segunda causa de cáncer de pulmón a nivel mundial, solo por detrás del tabaco, y es la primera causa en personas que nunca han fumado. Se estima que entre el 3% y el 14% de los casos de cáncer de pulmón en el mundo se asocian a una exposición prolongada al radón.
La geología abulense: el origen del problema
Que haya radón en una vivienda depende mucho de lo que haya bajo ella. El granito, predominante en Ávila, suele contener uranio (en torno a 5 ppm). Al desintegrarse ese uranio, se forma radio y, finalmente, radón, que tiende a ascender hacia la superficie.
La facilidad con la que el gas se mueve depende de factores como la porosidad, la permeabilidad del terreno y las fracturas de la roca. En zonas con granito envejecido o agrietado, hay más “caminos” para que el radón se libere y encuentre entrada hacia el interior de los edificios.
¿Cómo entra el radón en casa?
En el exterior, el radón se dispersa. En interiores, en cambio, puede quedarse atrapado y concentrarse. La entrada se produce sobre todo por advección, es decir, porque la diferencia de presión entre el interior de la vivienda (normalmente más cálido) y el terreno “tira” del gas hacia dentro, como si la casa lo succionara.
Las vías de entrada más habituales son:
Grietas y fisuras en cimientos, soleras y muros de sótano.
Juntas de construcción mal selladas.
Huecos alrededor de tuberías y cableado.
Materiales de construcción porosos (aunque suelen aportar menos: entre el 10% y el 20% del total).
Agua de pozos privados, en algunos casos.
Como el radón es un gas pesado, lo normal es que las mayores concentraciones aparezcan en sótanos y plantas bajas, que son las zonas más en contacto con el terreno.
Factores que multiplican el riesgo
No todas las situaciones son iguales. Hay factores que pueden empeorar mucho la exposición:
Tabaquismo
Radón y tabaco no “suman”: multiplican. El efecto es sinérgico multiplicativo. Un fumador expuesto a niveles altos de radón puede tener un riesgo de cáncer de pulmón aproximadamente 25 veces mayor que un no fumador en condiciones equivalentes.Niños y mascotas
Los niños son más vulnerables por su mayor frecuencia respiratoria y por el menor tamaño de sus pulmones. Y las mascotas (perros y gatos) pueden actuar como “bioindicadores”: pasan más tiempo cerca del suelo y, con metabolismos rápidos, reciben dosis proporcionalmente más altas.Viviendas muy eficientes energéticamente
Las casas modernas muy bien selladas para ahorrar energía pueden retener más radón si no cuentan con ventilación adecuada. En otras palabras: una vivienda “cerradita” puede convertirse en una trampa si no se gestiona bien la renovación del aire.
Marco legal en España: ¿qué dice la normativa?
España ha reforzado su normativa para proteger a la población en zonas de riesgo como Ávila. La referencia principal es el Código Técnico de la Edificación (CTE), en su sección DB-HS 6, aprobada en 2019.
Esta norma fija un nivel de referencia de 300 Bq/m³ (promedio anual) para la concentración de radón en aire interior. Además, clasifica los municipios en dos zonas según el potencial de radón:
Zona I (riesgo moderado): los edificios deben incorporar barreras de protección o cámaras de aire ventiladas.
Zona II (riesgo alto): se exige una barrera de protección junto con sistemas de despresurización del terreno o ventilación forzada.
También, el Plan Nacional contra el Radón (2024) busca reducir el riesgo de cáncer de pulmón mediante vigilancia epidemiológica y el impulso a la rehabilitación de edificios antiguos que no cumplen los estándares actuales.
Cómo protegerte del radón en Ávila
La buena noticia: el radón es un riesgo prevenible y gestionable.
1) Medir es el primer paso
Como no se ve ni huele, solo hay una manera de saber si tu casa está en niveles seguros: medir. Hay kits de detección económicos y sencillos, pero si necesitas resultados oficiales o más fiables, lo recomendable es recurrir a laboratorios acreditados y mediciones de larga duración (varios meses), para obtener un promedio anual representativo.
2) Soluciones de mitigación eficaces
Si la medición supera los 300 Bq/m³, conviene aplicar medidas correctoras. Las más efectivas son:
Despresurización activa del terreno
Es la técnica más potente (puede reducir hasta el 99%). Se instala un extractor mecánico que capta el radón bajo la vivienda y lo expulsa al exterior antes de que entre.Ventilación de cámaras sanitarias
Sirve para diluir el gas acumulado en espacios bajo el forjado.Sellado de grietas y juntas
Suele ser una medida básica coste-efectiva para cortar “autopistas” de entrada. Por sí sola puede quedarse corta si los niveles son muy altos, pero ayuda.Ventilación mecánica
Aumenta la renovación del aire interior y puede mejorar también la eficiencia energética si se diseña bien.
Conclusión
Vivir en Ávila, sobre su imponente suelo granítico, no tiene por qué suponer un riesgo si se actúa con información. El radón es invisible, sí, pero también es medible, prevenible y controlable.
La recomendación es directa: mide el radón en tu vivienda. Si sale alto, las soluciones suelen tener un coste comparable al de otras mejoras habituales del hogar, y la inversión en salud para ti, tu familia y tus mascotas no tiene precio. No hace falta esperar a síntomas: la clave está en la prevención para seguir disfrutando de Ávila con tranquilidad y seguridad.