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Cómo afecta el verano y el calor a los niveles de radón en Madrid

El radón es un gas radiactivo natural que se genera por la descomposición del uranio en el subsuelo. Aunque invisible e inodoro, su presencia en el interior de los edificios puede tener consecuencias graves para la salud, especialmente por su vínculo directo con el cáncer de pulmón. En este artículo vamos a explorar cómo la llegada del verano y las altas temperaturas afectan a los niveles de radón en Madrid, una ciudad con un clima seco y caluroso durante gran parte del año.

El efecto del calor sobre la ventilación y el radón

En verano, las temperaturas exteriores en Madrid suelen superar los 30 °C. Esta circunstancia modifica el comportamiento térmico de los edificios, especialmente en cuanto a la llamada «ventilación natural». Durante el invierno, la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior favorece la ventilación por efecto chimenea: el aire caliente sube y escapa por las partes altas de la vivienda, lo que provoca una succión de aire (y con él, radón) desde el subsuelo. Pero en verano, al reducirse esa diferencia de temperatura, este fenómeno pierde eficacia. Esto puede provocar una menor renovación del aire en la vivienda y una mayor acumulación de radón si no se ventila adecuadamente.

Además, en muchas viviendas madrileñas, el uso intensivo del aire acondicionado lleva a mantener puertas y ventanas cerradas durante largos periodos. Esta reducción de la ventilación natural contribuye también a la acumulación de radón en espacios cerrados, sobre todo en plantas bajas y sótanos, donde el gas se infiltra con mayor facilidad.

La relación entre la temperatura del suelo y la liberación de radón

El comportamiento del radón no depende solo del aire, sino también del suelo. Cuando el terreno está seco y caliente, su porosidad puede aumentar, facilitando que el gas ascienda hacia la superficie. Sin embargo, este efecto varía según la geología local. En Madrid, aunque no es una zona de altísimo riesgo como Galicia o algunas partes de Castilla y León, existen municipios identificados como de riesgo moderado (zona I) en el Código Técnico de la Edificación.

La baja humedad relativa del suelo madrileño en verano también puede influir. Cuando el suelo está muy seco, el agua no actúa como «tapón» y el radón encuentra caminos más fáciles para ascender. No obstante, no se ha encontrado evidencia científica concreta que cuantifique con precisión este fenómeno en Madrid capital, por lo que esta afirmación debe entenderse como una hipótesis razonable pero no concluyente.

Hábitos de los residentes y diseño de los edificios

El comportamiento de los habitantes en verano es un factor clave. Si una casa permanece cerrada durante las vacaciones o se ventila poco, los niveles de radón pueden elevarse. En viviendas modernas bien aisladas —algo cada vez más habitual en nuevas promociones madrileñas— este fenómeno puede agravarse, ya que la hermeticidad impide la renovación del aire sin sistemas mecánicos.

En estos casos, la recomendación es clara: ventilar a primera hora de la mañana o por la noche, cuando refresca, y considerar la instalación de sistemas de ventilación forzada con recuperación de calor, que permiten mantener una buena calidad del aire sin perder eficiencia energética.

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Conclusiones

Aunque faltan estudios específicos que analicen en detalle la variación estacional del radón en Madrid, la literatura técnica y los fundamentos físicos indican que:

  • las altas temperaturas reducen el efecto chimenea, lo que puede dificultar la expulsión del radón,

  • el cierre de ventanas por el uso del aire acondicionado limita la ventilación natural,

  • un suelo más seco en verano podría favorecer la emisión de radón desde el subsuelo.

Por todo ello, se recomienda realizar mediciones de radón durante distintas épocas del año para obtener un promedio anual representativo. Si los niveles superan los 300 Bq/m³ —el límite de referencia marcado por la normativa española— es aconsejable aplicar medidas de mitigación, como barreras anti-radón o sistemas de ventilación mecánica.