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El gas radón en la Comunidad de Madrid: una amenaza invisible que crece bajo nuestros pies

Cuando pensamos en los riesgos para la salud pública, lo primero que se nos viene a la cabeza suelen ser agentes infecciosos, contaminantes atmosféricos visibles o hábitos como el tabaco. Sin embargo, uno de los enemigos más silenciosos se encuentra justo debajo de nuestros pies: el gas radón, un enemigo invisible, inodoro e insípido que emana de la tierra y puede acumularse en nuestras casas sin que nos demos cuenta.

¿Qué es el radón y por qué es peligroso?

El radón es un gas radiactivo natural que se forma por la descomposición del uranio en suelos, rocas y aguas subterráneas. Al liberarse desde el subsuelo, se filtra fácilmente hacia el interior de los edificios, especialmente por las grietas en los cimientos, los sumideros, los conductos sin sellar o las juntas estructurales. Una vez dentro, se acumula en espacios mal ventilados, sobre todo en sótanos y plantas bajas.

El radón se mide en becquereles por metro cúbico (Bq/m³) y la exposición prolongada a niveles altos puede tener consecuencias muy serias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA), el radón es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. En personas no fumadoras, de hecho, es la primera causa. Su peligrosidad se debe a que al inhalarlo, las partículas radiactivas se adhieren al epitelio pulmonar, donde liberan radiación que puede dañar el ADN de las células.

En Europa, se estima que más de 20.000 muertes al año están relacionadas con la exposición al radón. En España, se calcula que unas 1.500 muertes anuales por cáncer de pulmón están asociadas a este gas.

¿Dónde hay radón en la Comunidad de Madrid?

Aunque se tiende a pensar que Madrid no es una zona de alto riesgo, diversos estudios recientes han revelado lo contrario. En particular, el Instituto de Salud Carlos III, junto al Consejo de Seguridad Nuclear, ha realizado mediciones detalladas en distintas zonas de la región. También el nuevo Código Técnico de Edificación (CTE), actualizado en 2019, ha catalogado varios municipios madrileños en zonas con potencial elevado de radón.

Municipios con más radón

Un artículo publicado por El Español en 2023 reveló que varios municipios del noroeste de la Comunidad de Madrid presentan concentraciones preocupantes. Entre ellos destacan:

  • El Escorial

  • San Lorenzo de El Escorial

  • Guadarrama

  • Collado Villalba

  • Alpedrete

  • Cercedilla

  • Navacerrada

  • Moralzarzal

  • Galapagar

  • Torrelodones

Estos municipios se encuentran en una franja geológica rica en granito, una roca que contiene niveles elevados de uranio, y por tanto, emite más radón al descomponerse.

Además, se ha detectado que algunas zonas de Pozuelo de Alarcón, Las Rozas y Majadahonda también presentan potencial moderado-alto, según las clasificaciones del mapa de radón del CSN (Consejo de Seguridad Nuclear).

El papel de la geología

La clave del problema está en el tipo de suelo. Madrid, aunque en su mayoría está formada por sedimentos terciarios de baja radiactividad, tiene zonas, sobre todo en el oeste y noroeste, donde afloran materiales graníticos y metamórficos. Estas formaciones geológicas son ricas en minerales uraníferos, que al descomponerse generan gas radón de forma natural.

El estudio del Instituto de Salud Carlos III, citado por Higiene Ambiental, analizó viviendas en Madrid y Málaga. En el caso de Madrid, se midieron viviendas situadas en zonas graníticas como Galapagar o San Lorenzo de El Escorial, encontrando concentraciones superiores a los 300 Bq/m³, que es el límite de referencia legal establecido por la Unión Europea.

¿Qué dice la normativa? El CTE y la sección HS6

Para hacer frente a este problema creciente, en 2019 se aprobó una modificación del Código Técnico de la Edificación (CTE), introduciendo la sección HS6 centrada en la “Protección frente a la exposición al radón”.

El CTE clasifica los municipios en dos zonas según su potencial de radón:

  • Zona I (riesgo medio): exige instalar una barrera de protección contra el radón, como una lámina anti-radón.

  • Zona II (riesgo alto): además de la barrera, se exige un sistema adicional, que puede ser:

    • Una cámara ventilada entre el terreno y la vivienda.

    • Un sistema de despresurización del terreno, que consiste en extraer el gas antes de que entre al edificio.

Varios municipios madrileños ya están oficialmente incluidos en la Zona II, por lo que las nuevas construcciones o reformas relevantes deben implementar estas medidas obligatoriamente.

¿Cómo saber si tu casa tiene radón?

El radón no se detecta con los sentidos humanos, por eso es fundamental medirlo con equipos específicos. Existen dos grandes tipos de dispositivos:

1. Detectores pasivos

  • Son económicos y no requieren alimentación eléctrica.

  • Los más comunes son los detectores de carbón activo (útiles para mediciones de corto plazo) y los dosímetros de trazas nucleares (adecuados para mediciones de largo plazo).

  • Se colocan durante varias semanas o meses en las estancias más usadas de la vivienda, y luego se envían a un laboratorio para su análisis.

2. Medidores digitales continuos

  • Registran datos en tiempo real, con promedios diarios, semanales y mensuales.

  • Son más caros, pero muy útiles para vigilancia constante.

  • Algunos modelos domésticos cuestan entre 100 y 300 euros.

La EPA estadounidense y las agencias europeas recomiendan actuar si los niveles superan los 300 Bq/m³ (que equivale a 8 pCi/L). Pero incluso niveles más bajos pueden representar un riesgo a largo plazo.

Recomendaciones básicas de mitigación (resumen rápido)

Aunque este artículo se centra más en la presencia del radón que en su solución, conviene recordar que sí es posible reducir los niveles con medidas constructivas y hábitos como:

  • Mejorar la ventilación natural, sobre todo en plantas bajas.

  • Sellar grietas y juntas en suelos y paredes.

  • Instalar sistemas específicos como extractores o barreras anti-radón en suelos.


¿Y qué pasa en Madrid capital?

La ciudad de Madrid, al estar construida en su mayoría sobre sedimentos de baja radiactividad, tiene un riesgo más bajo. No obstante, barrios del noroeste como Aravaca, El Plantío o Valdemarín (muy cercanos a zonas de granito) pueden presentar niveles más elevados que otras zonas del casco urbano. Además, viviendas con sótanos o mal ventiladas pueden acumular radón incluso en zonas de bajo potencial.

Por eso, las autoridades sanitarias insisten en que no hay forma de saber si una vivienda tiene radón sin medirla. Dos casas colindantes pueden tener niveles muy distintos dependiendo de su construcción, ventilación, uso del espacio y fisuras en el terreno.


Conclusión: una amenaza que ya está en la agenda

El radón ya no es un tema desconocido. La inclusión de medidas obligatorias en el Código Técnico de la Edificación, los estudios científicos del Instituto de Salud Carlos III, y la publicación de mapas oficiales de riesgo muestran que la preocupación es real y fundamentada.

En la Comunidad de Madrid, más de una decena de municipios ya se consideran zonas de riesgo medio-alto, y otros están siendo evaluados. El avance de la normativa, la concienciación ciudadana y la generalización de las mediciones serán clave para proteger la salud de miles de personas en las próximas décadas.