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Radón en Castilla-La Mancha: el 10% del territorio en alto riesgo

Radón en Castilla-La Mancha: el 10% del territorio en alto riesgo.

El radón es un gas radiactivo natural, incoloro e inodoro, que se origina en el subsuelo y puede acumularse en espacios cerrados, como viviendas y lugares de trabajo. En España, ciertas regiones presentan una mayor predisposición a concentraciones elevadas de radón debido a su geología, y Castilla-La Mancha es una de ellas. Según datos recientes, el 10% de la superficie de Castilla-La Mancha se encuentra en alto riesgo por la presencia de este gas, lo que la convierte en una de las comunidades autónomas más afectadas.

El radón se origina a partir de la descomposición del uranio presente en suelos y rocas, especialmente en materiales graníticos. Este gas puede infiltrarse en los edificios a través de grietas en los cimientos, juntas mal selladas o huecos alrededor de tuberías y cables. Una vez dentro, si no hay una ventilación adecuada, el radón puede acumularse y alcanzar niveles peligrosos para la salud.

La exposición prolongada a altas concentraciones de radón es la segunda causa principal de cáncer de pulmón, solo superada por el tabaquismo. De hecho, la combinación de radón y tabaco aumenta 25 veces la posibilidad de desarrollar esta enfermedad.

En Castilla-La Mancha, los municipios con mayor riesgo de concentración de radón se encuentran en las provincias de Ciudad Real, Guadalajara y Toledo. Algunas de las localidades más afectadas incluyen Agudo, Almodóvar del Campo, Horcajo de los Montes y Mestanza en Ciudad Real; Hiendelaencina y Tamajón en Guadalajara; y Ajofrín, Burujón y Navahermosa en Toledo.

Para mitigar los riesgos asociados al radón, es fundamental realizar mediciones en viviendas y lugares de trabajo, especialmente en zonas identificadas con alta concentración. Existen dispositivos de medición, como detectores de carbón activado y dosímetros, que permiten evaluar los niveles de radón en interiores. Si se detectan concentraciones elevadas, se pueden implementar medidas correctivas, como mejorar la ventilación, sellar grietas en suelos y paredes, o instalar sistemas de despresurización del suelo.

Recientemente, se ha aprobado en España el Plan Nacional contra el Radón, que establece estrategias y actuaciones para controlar el riesgo para la salud de la población derivado de la exposición a este gas durante un periodo de cinco años. Además, el sector privado ya trabaja en soluciones innovadoras para que, de forma eficaz y económica, se pueda implantar la correspondiente protección tanto en obra nueva como en rehabilitación de todo tipo de edificación.

Es esencial que tanto las autoridades como la ciudadanía tomen conciencia de la importancia de controlar y reducir la exposición al radón, especialmente en áreas con mayor riesgo, para proteger la salud pública y prevenir enfermedades asociadas a este gas.