Preguntas frecuentes sobre el radón
¿Qué es el gas radón?
El radón es un gas noble radiactivo de origen natural que se produce por la desintegración del uranio presente en suelos y rocas. Es incoloro, inodoro e insípido, por lo que no puede detectarse sin instrumentación. Este gas es ubícuo en la naturaleza: se libera desde el subsuelo al aire libre en pequeñas cantidades, pero puede acumularse en espacios cerrados (viviendas, sótanos, lugares de trabajo), especialmente en zonas con terreno permeable o ricas en materiales graníticos.
En ciertas actividades laborales subterráneas (minas, cuevas, aguas termales) también puede acumularse a niveles elevados.
¿Por qué el radón es peligroso para la salud?
Al inhalarse, el radón y sus productos de desintegración radiactiva emiten radiación que puede dañar las células pulmonares. La exposición prolongada a altas concentraciones de radón aumenta significativamente el riesgo de cáncer de pulmón. De hecho, el radón está clasificado como carcinógeno de Grupo 1 (máxima categoría) por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer desde 1988. Es la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco a nivel mundial y en España.
Se estima que alrededor de 1.500 muertes por cáncer de pulmón al año en España son atribuibles a la exposición a este gas. Además, el radón representa la mayor fuente de radiación natural para la población: aproximadamente el 50% de la radiación total que recibimos a lo largo de la vida proviene de este gas.
El efecto es especialmente nocivo para fumadores: el tabaco y el radón actúan de forma sinérgica. Un fumador expuesto a altos niveles de radón tiene hasta 25 veces más probabilidades de padecer cáncer de pulmón que un no fumador. Por ello, es fundamental controlar la presencia de radón en lugares cerrados, en particular en hogares de personas fumadoras o exfumadoras.
¿Dónde se encuentran los mayores niveles de radón en España?
El radón está presente en toda España, pero sus niveles varían según la geología del terreno. Existen zonas de alto potencial de radón, donde las características del subsuelo favorecen mayores concentraciones en interiores. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha elaborado un mapa oficial del potencial de radón que identifica estas áreas de riesgo. En dichas zonas, un porcentaje significativo de las viviendas puede superar el nivel de referencia de 300 Bq/m³ (bequerelios por metro cúbico) de concentración media anual. Estas regiones se consideran “zonas de actuación prioritaria” para tomar medidas preventivas. En radonstop puedes utilizar una herramienta para comprobar si la localidad en la que vives se encuentra dentro de las zonas de actuación prioritaria.

Mapa de riesgo de radón en España por municipios
En rojo se muestran los municipios de zona 1 (alto riesgo, donde más del 10% de las viviendas pueden superar los 300 Bq/m³) y en azul los de zona 2 (riesgo medio). Aproximadamente el 17% del territorio español está clasificado como de alto riesgo por gas radón.
Según datos del CSN, Galicia es la comunidad autónoma más afectada: alrededor del 70% del territorio gallego se considera de riesgo elevado de radón. Le siguen Extremadura (un 47% de su territorio) y la Comunidad de Madrid (36%) con amplias zonas de potencial alto. Otras regiones con áreas significativas de radón elevado son Castilla y León (~19%), Canarias (~19%) y Cataluña (~16%). En el conjunto de España, se calcula que cerca del 17% del territorio presenta un potencial alto, como muestra el mapa anterior.
En la práctica, esto significa que más de 3.000 municipios españoles tienen alguna zona con niveles de radón por encima del umbral, por lo que en ellas es necesario implantar medidas de protección. Ahora bien, incluso fuera de las zonas “rojas” del mapa, cualquier vivienda puede tener concentraciones apreciables de radón debido a factores locales (tipo de suelo, materiales de construcción, ventilación, etc.). La única forma de saber el nivel concreto en una vivienda es mediante mediciones directas, ya que los mapas sirven solo como orientación del potencial en cada zona.
¿Qué normativa existe en España sobre el radón?

En los últimos años España ha desarrollado una legislación específica para controlar el radón en edificaciones, en línea con las recomendaciones internacionales y la Directiva Euratom 2013/59. Las principales normas y medidas vigentes son:
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Código Técnico de la Edificación (CTE) – Desde 2019, el CTE incorpora la Sección HS6 “Protección frente a la exposición al radón”. Esta exige que los edificios de nueva construcción (y rehabilitaciones) situados en municipios de riesgo incluyan medidas constructivas para limitar la entrada de radón del terreno. Por ejemplo, suele requerirse la instalación de barreras impermeables bajo la solera o cámaras de aire ventiladas, según el caso. Además, el CTE obliga a medir la concentración de radón tras la construcción o reforma importante, antes de habitar el edificio: la medición debe realizarse durante al menos 2 meses con detectores pasivos, a cargo de un laboratorio acreditado. Si el resultado supera el nivel de referencia, se debe implementar una solución de mitigación antes de usar el edificio.
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Real Decreto 1029/2022 – Es la normativa de ámbito nacional más reciente (aprobada el 20 de diciembre de 2022) que establece el Reglamento de protección de la salud contra los riesgos derivados de la exposición a radiaciones ionizantes. Este real decreto fija un nivel de referencia de 300 Bq/m³ (promedio anual) para la concentración de radón en interiores, aplicable a viviendas, lugares de trabajo y edificios de acceso público. En la práctica, significa que se recomienda tomar medidas correctivas si se supera esa concentración. La normativa establece la obligatoriedad de realizar mediciones de radón en todos los locales cerrados frecuentados por personas (hogares, centros públicos, centros de trabajo) que se encuentren especialmente en zonas de alto riesgo. Cuando se detecten valores por encima del nivel de referencia, se deben llevar a cabo actuaciones para reducirlos, ya sea mediante técnicas de mitigación (mejorar ventilación, sellado, sistemas de extracción, etc.) o reformas de rehabilitación. En el ámbito laboral, si tras las medidas correctoras los niveles siguen altos, la exposición del trabajador pasa a considerarse exposición laboral planificada y debe gestionarse según la normativa de radioprotección en el trabajo (por ejemplo, clasificando esas áreas como “zonas de radón” y controlando las dosis recibidas).
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Plan Nacional contra el Radón – El Real Decreto 1029/2022 impulsó la creación de un plan nacional, y efectivamente en enero de 2024 el Gobierno aprobó el primer Plan Nacional contra el Radón. Este plan define las estrategias y acciones a cinco años para reducir el riesgo por radón en la población. Incluye medidas de vigilancia y concienciación: mejorar el conocimiento de los niveles de radón en todo el país, promover la incorporación de sistemas anti-radón en la edificación, controlar los puestos de trabajo con posible radón elevado, atender especialmente a las zonas de actuación prioritaria, y campañas de información pública. El Plan también enfatiza la coordinación entre administraciones y la formación de profesionales, dado que la lucha contra el radón requiere actuaciones tanto en viviendas particulares como en edificaciones públicas. En definitiva, con este conjunto de normas España adopta un marco integral para proteger la salud pública frente al gas radón, siguiendo las directrices europeas. Cabe señalar que el nivel guía de 300 Bq/m³ está en línea con el máximo establecido por la UE, si bien organismos como la OMS recomiendan aspirar a concentraciones más bajas (idealmente por debajo de 100 Bq/m³). Es posible que en el futuro la normativa evolucione para reforzar aún más la protección, pero actualmente el umbral legal en España permanece en 300 Bq/m³.
Preguntas frecuentes sobre cómo se mide y se reduce la presencia de radón en las viviendas.
Medición.
La única forma de conocer el nivel de radón en una vivienda o local es realizando una medición con detectores específicos. Por lo general se utilizan detectores pasivos de alfa-traqueo o carbón activado que se colocan en el interior del edificio (preferiblemente en la planta más baja habitada) durante un periodo prolongado. Las autoridades recomiendan un mínimo de 2 a 3 meses de exposición del detector para obtener un promedio representativo, idealmente incluyendo meses de invierno. Luego el detector se envía a un laboratorio acreditado que analiza la concentración acumulada. Estos dispositivos son asequibles y fáciles de usar; también existen detectores electrónicos en continuo para monitoreos más inmediatos. En España, diversas empresas y organismos ofrecen servicios de medición de radón siguiendo los estándares de calidad (por ejemplo, laboratorios certificados según ISO 17025).
Reducción.
Si el resultado de la medición revela un nivel elevado de radón, existen soluciones de mitigación efectivas. La elección de la medida adecuada depende de la concentración hallada y las características de la edificación, pero en términos generales se pueden implementar:
Mejoras en la ventilación.
Aumentar la ventilación natural (abrir ventanas regularmente) o instalar sistemas de ventilación forzada permite diluir y expulsar el radón acumulado en interiores. Una ventilación del sótano o cámara sanitaria bajo la vivienda ayuda a evacuar el gas antes de que pase a las habitaciones.
Sellado de entradas de radón.
Consiste en tapar grietas en suelos y paredes, juntas constructivas y pasos de instalaciones por donde el radón del subsuelo penetra en la casa. Es una medida complementaria que reduce las vías de entrada del gas, aunque por sí sola suele ser insuficiente si la emanación desde el terreno es alta.
Despresurización subterránea.
Son los métodos más eficaces para grandes concentraciones. Implican la instalación de uno o varios tubos debajo de la losa o en el terreno bajo la casa, conectados a un extractor mecánico (ventilador). Este sistema succiona el radón del subsuelo y lo expulsa al aire libre antes de que ingrese a la vivienda. Es, en esencia, un “sumidero de radón” activo. Bien diseñado, puede reducir drásticamente los niveles interiores (en muchos casos por debajo de 100 Bq/m³).
Otras soluciones constructivas.
En obras nuevas o reformas mayores, se pueden incorporar membranas impermeables anti-radón bajo la cimentación a modo de barrera, o crear una cámara de aire ventilada entre el terreno y el forjado. Estas técnicas preventivas, exigidas por el CTE en zonas de riesgo, dificultan la entrada del gas desde el suelo.
En la mayoría de los casos de viviendas con radón, combinar ventilación continua del hogar con alguna intervención en el sótano (mejorar estanqueidad y, si es necesario, instalar un sistema de extracción) consigue reducir las concentraciones a niveles seguros. Tras la mitigación, se recomienda repetir la medición de radón para verificar la efectividad de las medidas. También es aconsejable controlar periódicamente, ya que factores como cambios en la ventilación del edificio, obras cercanas o reformas pueden alterar los niveles con el tiempo.
En resumen, el radón en casa se puede detectar fácilmente y reducir con técnicas accesibles, protegiendo así la salud de sus ocupantes.
